EDITORIAL abril 20, 2026: La cumbre de la extrema izquierda en Barcelona como oda a la delincuencia internacional
La tinta de la información
M aría Corina Machado, líder de la oposición en Venezuela y premio Nobel de la Paz, está de visita en España. Se ha reunido con los líderes de la oposición en España, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, y ha rechazado hacerlo con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
La decisión de Corina Machado no resulta extraña, dado que Pedro Sánchez se negó a felicitar a la líder venezolana cuando recibió el premio; además, miembros del Gobierno español acusaron a la señora Machado de acometer un golpe de Estado contra el régimen chavista.
Al mismo tiempo que se producía su visita, Pedro Sánchez ha organizado un aquelarre comunista en Barcelona, donde representantes de la extrema izquierda iberoamericana se han dado cita para luchar, según dicen, contra "el auge de la extrema derecha".
Hagamos un breve repaso de los líderes que han participado en el acto organizado por Sánchez. En primer lugar, recordemos que una de las participantes en esta cumbre, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, atacó a España acusándola de haber cometido un "genocidio" en América. Por otro lado, Gustavo Petro, presidente de Colombia, formó parte del grupo terrorista M-19. Esta banda terrorista fue la que quemó el Palacio de Justicia de Colombia para borrar todas las pruebas que incriminaban al narcoterrorista Pablo Escobar. En último lugar, Lula da Silva, presidente de Brasil, estuvo en la cárcel 580 días tras ser condenado por corrupción, a pesar de que la condena fue revocada por la justicia brasileña al considerar que no se habían respetado sus derechos, pero no que no fuera culpable de los hechos.
En definitiva, mientras Sánchez ha posicionado internacionalmente a España del lado de la extrema izquierda internacional, países como Italia, Francia, Reino Unido y Alemania se reúnen para establecer un plan común ante el bloqueo del Estrecho de Ormuz.
El motivo de fondo por el cual el presidente del Gobierno ha organizado este evento no es más que darse un baño de masas entre líderes internacionales irrelevantes, pero que marca el rumbo al que Sánchez quiere llevar a España.

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