EDITORIAL febrero 11, 2026: ¡A por ellos, camarada Sánchez!


   La tinta de la información


      Ludwig von Mises afirmaba en su libro El socialismo que «mientras el político profesional permanezca bajo la dependencia de la mayoría popular, de modo que no ejecute sino aquello para lo cual ha obtenido dicha mayoría, el principio democrático se mantiene a salvo».


      Sobre este principio se sustenta la idea misma de democracia. Para que ésta funcione correctamente, es imprescindible que la legislación y la administración se ajusten a la voluntad de la mayoría democrática, garantizando así el buen funcionamiento de las instituciones.


      Cuando este principio no se cumple —y, aun así, persiste formalmente el sistema democrático— lo natural es que a dicho gobierno le suceda otro que sí respete el mandato popular. Esta alternancia es la única vía legítima para evitar una subversión violenta de las masas, pues cualquier ruptura abrupta del orden político supondría un grave perjuicio para la estabilidad social y económica de la nación.


      En España, Pedro Sánchez no ha cumplido con sus promesas electorales. Su permanencia en el poder se sustenta en conceder, de manera progresiva, privilegios a minorías cada vez más radicalizadas, en detrimento de las libertades y derechos del conjunto de los españoles.



     Cuanto más se retrase la corrección de esta deriva, peores serán sus consecuencias. Cuantas más concesiones se otorguen a dichas minorías, mayor será su reacción cuando, inevitablemente, pierdan esos privilegios. Entonces, sólo quedará apagar las calles incendiadas por el descontento y la frustración social.


     Pedro Sánchez amenaza la libertad, la economía y el orden social. Debe convocar elecciones y permitir que los ciudadanos elijan a un representante que encarne verdaderamente la voluntad de la mayoría.


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