La tinta de la información
Óscar López ha concedido una entrevista en RNE en la que ha culpado de los malos resultados electorales de Aragón al expresidente, fallecido recientemente, Javier Lambán.
No a Pedro Sánchez, que sin duda alguna está arrastrando a todo el partido a la erradicación en muchos municipios y regiones históricas para el PSOE, sino a una persona que ya no se puede defender y que fue muy crítica con la política que está llevando Pedro Sánchez en toda España, pero también dentro del partido.
Poca dignidad se tiene si ya no se es capaz de respetar a una persona que fue compañero de filas. Pero el PSOE, con Sánchez a la cabeza, está alcanzando cotas inimaginables de inmoralidad. Su respeto a los muertos se acabó el día que sacaron a Franco de su tumba y prohibieron a su familia enterrarlo en la cripta familiar.
De aquellos polvos, estos lodos. Esa exhumación sentó muchos precedentes: el inicio de la discordia entre españoles, entre hijos, nietos y bisnietos de aquéllos que un día se dieron la mano y dejaron su odio atrás para firmar la paz sin ira.
Cuando un partido pierde el respeto por su propia historia, por sus compañeros y por la memoria de quienes ya no están para defenderse, no solo pierde elecciones: pierde alma, pierde credibilidad y pierde el derecho moral a erigirse en referente de convivencia.
Quizá el problema no esté en el pasado al que se señala, sino en el presente que se rehúye asumir.


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