La tinta de la información
Mariano Barbacid, oncólogo y bioquímico, ha logrado junto a todo su equipo un hito en la historia de la lucha contra el cáncer: eliminar el cáncer de páncreas en ratones.
Un avance científico de enorme relevancia frente a una de las enfermedades más letales y con peor pronóstico.
Hoy, sin embargo, este logro necesita del respaldo de toda la sociedad para poder dar el siguientepaso: trasladar los resultados del laboratorio a los pacientes que padecen, de forma dramática, este tipo de cáncer.
Barbacid es uno de los nuestros. Su trayectoria simboliza el valor del talento, el esfuerzo y la excelencia científica. La sanidad, el Estado de derecho, la defensa y la propiedad privada son pilares fundamentales para la existencia de una civilización libre y próspera. Sin instituciones sólidas, sin seguridad jurídica y sin recursos económicos, el progreso científico se detiene y la esperanza se diluye.
Resulta necesario desmontar la falsa dicotomía entre dinero y salud. Ambos conceptos no sólo son compatibles, sino profundamente interdependientes.
Sin aportaciones económicas destinadas a la investigación, no habrían sido posibles ni las curas actuales ni los tratamientos que hoy convierten enfermedades mortales en patologías controlables. Tampoco se habría producido el notable aumento de la esperanza de vida que caracteriza a las sociedades avanzadas.
La investigación científica requiere tiempo, talento y financiación. No basta con reconocer los logros cuando llegan; es imprescindible sostener el camino que conduce a ellos.
Apostar por la ciencia es apostar por la vida, por el futuro y por una sociedad que no se resigna ante la enfermedad.
Apoyar la investigación no es una opción ideológica ni un gesto altruista: es una obligación moral y una inversión colectiva en humanidad.
Por todo ellos, desde INVICTOR pedimos el Nobel de Medicina para Mariano Barbacid.

Comentarios
Publicar un comentario