La tinta de la información
H ace unos días, INVICTOR adelantó en uno de sus editoriales que haber acabado con la vida del máximo representante de los ayatolás en Irán, Alí Jameneí, no garantizaba la caída, in extremis, del régimen de los ayatolás.
Los clérigos armados han elegido, en un 90 %, como sucesor a su hijo tras haber hecho este un ejercicio de proselitismo durante todos estos años entre los Guardianes de la Revolución para consolidar dicho apoyo o elección.
Entre el ejercicio asesino del régimen se le considera un «guardián» más. Uno de sus dogmas durante todo este tiempo ha sido negarse a dialogar con Occidente, lo que permite inferir que su llegada al máximo poder pondrá más difícil una posible negociación para poner fin a la guerra; algo que Donald Trump no quiere por las elecciones de mitad de mandato que se celebrarán en noviembre.
No es extraño que Mojtaba Jameneí haya sido elegido como nuevo tirano en Irán, pues es un personaje que conoce muy bien cómo controlar los elementos disidentes dentro del régimen, así como los aparatos de opresión.
En definitiva, no es una cuestión de estar a favor o en contra de la guerra —de hecho, España ya participa en el conflicto—, sino de si se está a favor de la muerte de un tirano asesino o no. La falsa moral de la izquierda nos quiere hacer ver que los que estamos en contra del régimen de Irán lo estamos «porque queremos una guerra».
Pues no: estamos en contra de cualquier régimen tiránico y criminal. Irán lo es.

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