La tinta de la información
E n las últimas elecciones autonómicas —las de Castilla y León—, el bloque de derechas ha salido reforzado para poder formar gobierno, pues, entre los dos partidos, han obtenido el 54,4 % de los votos.
En primer lugar, para poder materializar una posible negociación, es necesario que VOX deje de considerarse víctima —gane o pierda en unas elecciones— de una supuesta conspiración de los medios de comunicación. Por otro lado, el Partido Popular tiene que considerar a Vox como el único socio posible para poder llevar a cabo una política de cambio en España.
Si algo ha podido comprobarse en Castilla y León es que Vox está empezando a sufrir una leve ralentización en su crecimiento como partido: en parte, por la penalización de sus votantes ante su continua negativa a negociar con el PP y, sobre todo, por el partido del timador Alvise Pérez, que ha obtenido el 1,4 % que las encuestas daban al partido de Abascal para llegar al 20 %.
Para demostrar si Vox es útil o no para sus votantes, es necesario que negocie con el PP y que le pida tres consejerías fundamentales: Seguridad o Interior, Agricultura y Hacienda. Tres cargos que, sin duda alguna, pondrán a prueba las reivindicaciones que han venido haciendo en las diferentes campañas electorales.
En definitiva, PP y Vox saben que se necesitan mutuamente. Y Vox sabe, también —o debería saberlo—, que no superará a los populares, porque España tiene una población envejecida que está muy fidelizada con el bipartidismo. En un futuro, si llegan vivos, podría ser, pero, a día de hoy, eso es imposible.

Comentarios
Publicar un comentario