EDITORIAL marzo 2, 2026: El inicio de un nuevo orden frente al terror

 

   La tinta de la información


      yer España amanecía con una noticia que muchos consideramos un soplo de esperanza para la libertad: Estados Unidos e Israel ejecutaban la operación «Furia Épica» contra la cúpula de los ayatolás. No es un hecho menor. Es un golpe directo al corazón de un régimen que ha sembrado terror dentro y fuera de sus fronteras.


      Eliminar a dirigentes sanguinarios no supone, por sí solo, el derrumbe automático del sistema. Pero puede marcar el principio del fin. El verdadero cambio deberá impulsarlo el pueblo iraní, con el respaldo firme de Washington y evitando que cualquier figura corrupta del mismo entramado tome el relevo.


      Esto no puede depender del calendario electoral estadounidense. No es una cuestión de un presidente concreto, sino de una política de Estado. Quien ocupe la Casa Blanca después deberá mantener la determinación y no repetir errores como la retirada caótica que vimos en Afganistán.


      Resulta llamativo que quienes guardaron silencio ante la muerte de más de 30.000 iraníes —muchos de ellos mujeres que solo pedían libertad— ahora se rasguen las vestiduras contra el «militarismo». La condena selectiva pierde toda legitimidad cuando se blanquea a tiranos de uniforme amigo.


      Pensar que Israel actuó sin coordinación con Estados Unidos es ignorar la realidad. Teherán ha sido durante años el sostén financiero y estratégico de milicias como Hamás, extendiendo la violencia por la región. El 7 de octubre no fue un episodio aislado, sino el detonante de una nueva etapa geopolítica.


      Estamos ante el nacimiento de un nuevo orden internacional. En él, ciertos liderazgos autoritarios empiezan a quedarse sin apoyos y otros actores, como China, merecen un análisis aparte. Lo que está en juego no es solo una operación militar, sino la coherencia del mundo libre frente a quienes desprecian la libertad.

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