EDITORIAL marzo 25, 2026: Elecciones en Andalucia que pueden convertirse en elecciones generales más pronto que tarde
La tinta de la información
A yer, a última hora de la tarde, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, decidió convocar las elecciones autonómicas andaluzas de manera anticipada para el 17 de mayo.
El plazo legal estipula que, como muy tarde, debían celebrarse en el mes de junio, pero el presidente andaluz ha decidido dar un aviso en forma de sorpresa a su máxima rival, María Jesús Montero, alias Marichusma.
El PSOE se ha convertido en un partido personalista y es por eso que es el propio Pedro Sánchez quien decide presentar —sin celebrar elecciones primarias antes— a sus ministros como candidatos a la presidencia de las distintas comunidades autónomas. De esta manera, Pedro Sánchez pretende recompensar a su gente de confianza para que no se vean afectados por los casos de corrupción que les rodean.
Primero, ocurrió con Salvador Illa —la jugada salió bien, pues acabó siendo presidente de la Generalidad de Cataluña—, quien fuera ministro de Sanidad durante la pandemia del coronavirus, llegando a dejar más de 130.000 muertos por su nefasta inacción. Después, le siguieron Reyes Maroto de Aldama, Teresa Ribera del Poyo y Nadia Calviño: la primera, como diputada en el Ayuntamiento de Madrid; otra, con un puesto europeo tras no acometer las obras públicas que hubiesen impedido el 90 % de las muertes en la DANA; y, por último, Nadia Calviño fue nombrada en un puesto europeo tras conocerse que manipuló datos del INE y dio ayudas de los fondos europeos a la empresa de su marido.
Lo anterior no es nada: hay mucho más. Ahora es María Jesús Montero la que afronta la ardua tarea de hacer renacer al Partido Socialista en Andalucía. Sería posible si los andaluces no conociesen su anterior etapa como consejera de Sanidad y Hacienda en los gobiernos de los corruptos declarados Chaves y Griñán.
Sin duda, la corrupción patrocina el Gobierno de España. Posiblemente, Sánchez se verá obligado a convocar elecciones generales ante el presumible mal resultado electoral de los socialistas. De lo contrario, ¿cuántos socialistas están dispuestos a perder sus puestos públicos con tal de seguir los empeños personales de su amado líder, Pedro Sánchez?

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