EDITORIAL marzo 27, 2026: La consumación de la barbarie

   La tinta de la información


    n el día de hoy, la sociedad española ha podido ver un reality show en el que la protagonista ha sido Noelia: una chica a la que el Estado ha decidido asesinar antes que darle los remedios necesarios para optar por la vida, su vida, al fin y al cabo.


    El periodismo ha naturalizado la muerte por imposición política, dando un recital de inmoralidad en determinados medios que no sólo han apoyado que Noelia se quite la vida por sufrir, simplemente, dolencias psicológicas derivadas de una agresión sexual, sino que han avalado, dándole un cariz de falsa moralidad, las razones por las que decide quitársela.


    Noelia era una chica que pudo volver a reinsertarse en la sociedad sin ningún problema, con ayuda psicológica y médica, pero la sociedad ha decidido, a través de sus representantes parlamentarios, que no.


    Un suicida puede tomar la decisión de quitarse la vida y, al mismo tiempo, nosotros somos quienes tenemos el deber de animarla a hacerlo. Eso es lo que nos ordena el poder político a través de periodistas disfrazados de comisarios políticos.


    La ley de eutanasia es una aberración legal. No estamos hablando de un enfermo físico irreversible, sino de una enfermedad mental que tuvo un nulo uso de sus capacidades psíquicas. La cara de Noelia era el reflejo de una joven que estaba pidiendo ayuda. Necesitaba que la apoyásemos, pero no a morir, sino a vivir en paz.


    Hemos fracasado.

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