El comercio como forma de vida



Escribo estas líneas con la profunda tristeza que me produce enterarme de la muerte de Mario Vargas Llosa, libre entre lo libres. Precisamente él supo entender a la perfección  el origen del problema que afronta hoy en día el liberalismo, fundamentalmente en España: el nacionalismo. El nacionalismo fue la que destruyó Europa en el siglo XX bajo la creencia de que el individuo no existe como sujeto soberano que decide formar parte de una comunidad política, sino que éste existe al formar parte obligatoriamente de una comunidad política, con una raza, lengua y creencias identitarias. Por ello, los defensores de esta doctrina empiezan a exterminar a todos los que se opongan, dentro o fuera, al orden político de la tribu, justo lo que pasó con el comunismo, nazismo y el fascismo. Fatalmente, estos hechos se entendieron por América Latina a finales del siglo XX, y siguen a día de hoy impregnando el continente de odio y terror. 

Desde que Pericles lanzó su primer discurso en la Grecia clásica, hecho que fundó el concepto de liberalismo clásico, comenzó una nueva forma de ver la vida, que se centra en la libertad personal de cada individuo, dando lugar al concepto de soberanía individual. Pero a los enemigos del  liberalismo este concepto no les gusta, y por ello buscan imponer sus ideas aprovechando las debilidades que el liberalismo tiene, en parte, porque sus defensores anteponen los argumentos económicos por encima de los morales.

La teoría marxista esgrime como las condiciones materiales o estructura económica del capitalismo influye en la formación de las ideas. Pero Marx no tuvo en cuenta que la ideas cambian por la llamada innovación, que no es más que un conjunto de nuevas ideas que modifican nuestro modo de vida y lo hace mejor, conllevando de esta manera a una nueva estructura económica predominante. ¿Acaso no cambió la estructura económica con el surgimiento de lamáquina de vapor, o de la imprenta? 

La estructura económica liberal entendida por todos como capitalismo, fue fundada por Adam Smith como contraposición al mercantilismo imperante de su época; es decir, contra todos los privilegios preservados por parte de los gobiernos a las clases adineradas. Esta nueva visión cambió el mundo porque supuso un punto de inflexión que nos ha llevado a obtener nuevas fuentes de conocimiento con las que innovar y seguir creciendo. El problema es que esos conocimientos son limitados (no todos podemos saber de todo) y nos lleva a debatir para acercarnos a la verdad. Solo de esta forma, las sociedades avanzan en el camino de la libertad. 


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