Misiva a la Ciudadanía: el Gobierno entra en prisión


El pasado jueves 27 de noviembre pasará a la historia por ser la primera vez en democracia que un ministro de un Gobierno en ejercicio entra en prisión. Creo que el lector sabe muy bien de quién estoy hablando: de Jose Luis Ábalos, exministro de Fomento. El ministerio que más presupuesto abarca. 

Con este hecho, se pone de manifiesto como Pedro Sánchez ya no está capacitado para continuar en el puesto que ocupa: a saber, el de presidente del Gobierno. Él ha formado parte de la misma cesta compuesta por cuatro manzanas, de las cuales, tres ya está demostrado que estaban podridas y, muy seguramente, la cuarta —Pedro Sánchez— también. 

La prueba de su podredumbre moral es la declaración de Koldo García —una de las manzanas podridas de esa cesta— para Okdiario,  en la que llegó a afirmar que el suegro del presidente, Sabiniano Gómez, aportó 100.000 euros para financiar las primarias de su yerno. Por cierto, esas primarias fueron amañadas por el propio Sánchez como confirmó, en su día, Susana Díaz. 
Todo el mundo conoce ya a qué se dedicaba el suegro de Pedro Sánchez y, por lo tanto, cuál era el origen de ese dinero: la prostitución y la presunta explotación infantil y de menores. 

Para más inri, su número dos hasta hace poco tiempo, el señor Ábalos, ha reconocido en una entrevista para el periódico El Mundo que Pedro Sánchez fue la persona que le filtró la investigación a Koldo que tenía abierta la Fiscalía. Otro presunto delito que se suma a la larga cola de infracciones legislativas a las que un día tendrá que responder el presidente del Gobierno y líder de los socialistas. 

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