Teoría de la Mercancía
Para comenzar con el capítulo VII de los Principios de Economía Política de Carl Menger dedicado al concepto de la mercancía vamos a comenzar explicando en qué consiste este concepto y cuando se comenzó a extender.
En primer lugar, en una sociedad totalmente aislada y escasamente desarrollada como lo eran las sociedades primitivas dedicadas a la labor de la producción como método de autosuficiencia el término mercancía nunca existió: pues una economía dedicada a producir como forma de sobrevivir es imposible poder dedicar una parte de la producción al intercambio.
Lo anterior nos lleva a concluir que una mercancía es un bien sujeto al intercambio como forma de satisfacer una necesidad de manera indirecta. Es decir, unas gafas son, en efecto, un bien de uso particular para aquella persona que tiene su graduación , pero no una mercancía ya que esas gafas no se van a poder intercambiar en el mercado.
En definitiva, una mercancía deja de serlo cuando el bien ya no se decide intercambiar o ya se ha cambiado en el mercado para su consumo final. Por ejemplo, las gafas de ver que decíamos antes.
Debido a la necesidad de producir para poder intercambiar bienes que no necesitamos o que valoramos por debajo de los que se desea adquirir es por lo que comenzaron a emerger productores dedicados exclusivamente a la producción en masa de mercancías para una demanda presente y futura.
Incapacidades de la venta de mercancías
Existen cuatro clases de limitaciones a la venta de mercancías en el mercado. Veamos cuáles son:
1) La persona que desea intercambiar una mercancía está limitada por un entorno cercano de personas a quienes estas mercancías pueden venderse. Bien porque hay personas que no tienen la necesidad de intercambiar sus bienes; desconocen las posibilidades del intercambio o, directamente, pueden pensar que saldrían perdiendo con el intercambio.
2) La capacidad de venta está limitada por la región o país dentro del cual se va a producir el intercambio o venta. Puede haber impedimentos físicos o jurídicos para el transporte de las mercancías al punto de venta; el coste de transporte puede ser elevado para el agente que desea llevar a cabo el intercambio llegando a perder los beneficios inherentes al intercambio.
Esta segunda limitación se podría solucionar incrementando el precio final de venta en función del coste de transporte. Para ello, en primer lugar es necesario hacer un estudio de mercado para ver si ese coste en la adquisición de la mercancía se refleja en una bajada de la demanda o no, es decir, sigue siendo elástica.
3) La capacidad de venta de una mercancía tiene límites cuantitativos. La demanda total es el conjunto de demandas individuales y, en una sociedad cuya venta está limitada por la situación económica coyuntural, es evidente que existen ciertas limitaciones cuantitativos con respecto al precio de venta. Aunque es cierto que todo depende del tipo de bien que se pone a la venta: si es un bien de primera necesidad o no.
4) Existen limites temporales para algunos bienes puestos a la venta. En este punto nos referiremos a bienes alimentarios que tienen fecha de caducidad y cuyo almacenaje eleva los costes debido a los sacrificios económicos que conlleva alargar la vida útil de estos bienes perecederos.
Vendedores y precio y cantidad final de las mercancías
Los vendedores fijan el precio final de sus mercancías en función de infinitas circunstancias. Para ello, llevan a cabo un estudio -de competencia y situación económica, social y burocrática, entre otras- de la zona donde se van a poner a la venta las mercancías. También, las informaciones económicas publicadas en prensa son relevantes y muy útiles para establecer las cantidad y precios óptimos de las mercancías.
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