La justicia norteamericana se ha pronunciado, tras una demanda presentada por 1.000 empresas afectadas, en contra del proteccionismo de Donald Trump al considerar que "se extralimitó al aplicar la ley federal de emergencia económica nacional". Un duro golpe para un personaje ególatra.
La sentencia ha sido aprobada por 6 votos a favor y 3 en contra. El argumento que se esgrime en la sentencia es que Trump no ha recibido la autorización del Congreso -que es quién tiene la potestad legal de aprobarlos- por lo que quedan inmediatamente suprimidos.
El fallo no afecta a todos los aranceles impuestos por la Administración Trump, pues a los aranceles sobre el acero y el aluminio no afecta esta sentencia al considerar que cuando se impusieron no se utilizó la ley anteriormente citada.
La respuesta del presidente estadounidense ha sido la de aprobar un arancel global del 10%, que posteriormente fue elevado al 15% durante un periodo de 150 días.
De momento, aunque pasará probablemente años, el Estado norteamericano tendrá que devolver 200.000 millones de dólares que ha ingresado con motivo de los aranceles, lo que incrementará el déficit público de Estados Unidos.
El Estado de Derecho vence en Estados Unidos y deja, al mismo tiempo, en evidencia a aquéllos que cuestionan que el país norteamericano sea una democracia. Lo cierto, es que en Estados Unidos hay separación de poderes, al igual que en Reino Unido, lo que fortalece sus democracias.

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