Misiva a la Ciudadanía: Tú con ETA, nosotros con sus víctimas

    

  

    n octubre del año 2021, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cedió las competencias de prisiones al Gobierno vasco. Desde ese momento, muchos presos de ETA han salido de la cárcel en régimen de semilibertad.


    De los 133 presos etarras que fueron condenados, el 66 % lo hace fuera de sus celdas, a las que solo tienen que volver para pernoctar. Es decir, 87 presos han vuelto a quedar en semilibertad —para el oprobio de sus víctimas— desde que el Gobierno de España cediera estas competencias.


    En febrero, conocíamos la infausta noticia que confirmaba, también, la semilibertad del asesino Txeroki, quien fuera condenado en 2018 a más de 400 años, entre otros hechos, por enviar un paquete bomba a la delegada de Antena 3 en el País Vasco en el año 2002. Un personaje sanguinario y siniestro donde los haya.


    Es importante que los lectores sepan que este régimen de semilibertad se logra cuando el prisionero consigue encontrar un trabajo o una labor de voluntariado. Es decir, hay gentuza que se atreve a dar trabajo a estos asesinos para colaborar en que salgan de prisión.


    Lo anterior nos lleva a pensar o deducir que el aparato de intoxicación etarra ha hecho muy bien su trabajo durante todos estos años, para manipular a una sociedad vasca que, a día de hoy, carece mayoritariamente de moral y dignidad tras decidir vender su alma al diablo.

    Los sanguinarios vuelven a ver la luz del sol mientras sus víctimas están enterradas, tras haberles arrebatado la vida: entre ellas, las más de 379 que no conocen quién fue su verdugo. Tenemos a basura de la peor condición humana, con sus manos manchadas de sangre, en libertad, mientras los familiares de aquellos a quienes les arrebataron la vida siguen pidiendo justicia y reparación.




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